dilluns, 28 de gener de 2008

El Congreso (by Javi)



Impresiones tras la visita al congreso de los diputados.

El congreso está lleno de cosas curiosas y chocantes.
Uno va con la imagen de un sitio grande con trescientos políticos con pinta de serios sentados llenando el hemiciclo. Pues bien, cuando uno llaga a uno de estos plenos normalitos en los que se “debaten” leyes de las que no había oído hablar en la vida, lo que hay son cuatro gatos desperdigados por los asientos en su mayoría vacíos. Pero parándose a pensar se cae en la cuenta de que, al fin y al cabo, tiene más sentido designar a unos especialistas que sean los que debatan mientras el resto trabaja en otros asuntos. Comprensible.
Lo que no me termina de entrar en la cabeza es por qué se llama debate a los monólogos de diez minutos que suelta el diputado del partido de turno. Podría llamarse así si hubiera dos partes, por lo menos, debatiendo: una que hablara mientras otra escucha y luego viceversa intentando convencerse los unos a los otos –cosa que, por cierto, parece ir en contra de sus principios: ¿ponerse de acuerdo? ¡Nunca!-; pero la realidad es que el que tendría que escuchar está en su mundo, haciendo cosas que no vienen a cuento y que incluso llegan a la falta de respeto, esperando a que le toque para decir su discurso y luego reanudar la actividad que dejó a medias. Tal vez si escucharan se habrían enterado de que, por lo menos en el caso que vimos, decían lo mismo: Que iban a apoyar la ley (con algunos matices y por supuesto en diez minutos).
Otra cosa interesante es la votación. Entra todo el mundo que hasta el momento había estado por ahí en las muchas salas y despachos del edificio, se sientan en sus escaños y conforme el presidente de la cámara va nombrando primero las enmiendas y luego las leyes, los diputados aprietan uno de tres botones (sí, no, me abstengo) según les indica el que había estado presente en cuerpo durante el debate. Una vez terminado el proceso que no llevará más de diez minutos, se marchan todos y vuelven a quedar un puñado de personas que esperan su turno para hablar al reducido “auditorio”.
Bueno, esto es lo que hay y no parece que vaya a mejorar, por lo menos seguro que ellos no van a hacer nada para cambiarlo. La verdad es que no vivimos nada mal asi que por lo menos parece que el sistema este funciona.

Javier Vallina Torralba (Madrile)

2 comentaris:

Anònim ha dit...

Esta bien que alguien nos cuente qué se cuece por esos lares. La verdad es que no me imaginaba que las cosas fueran así y, ahora que lo sé, no me parece demasiado bien. Igual que tampoco me parece bien que, por estar dentro de un partido u otro, votes lo que te dicen, creo que tendria que ser un poco más liberal la cosa y que cada uno votara lo que creyera oportuno.
Saludos

Joan M. Roig ha dit...

si si si
conincido en esto último (que por cierto va en consonancia a mis apuntes de ciencia polítca cuyo examen es el viernes).
En España hay demasiada disciplina de partido, en un sistema que tiende al bipartidismo que vicia la poliarquia.
Por eso me parece una putada que este año los partidos propiamente baleares(Ccurioso escribir esto en castellano) se hayan equivocado en su p´lítica de alianzas, cosa que impedirá romper con el bipartidismo imperante y con la disciplina de partido de nuestros diputas y senatas en Madrid.