dimarts, 9 de desembre de 2008

Crucifijos y más simbolitos inocentes

Se ha armado una buena por lo del juez de Pucela. Ha decidido que se quiten los símbolos religiosos del colegio Macías picavea de los lugares úblicos. Mucha gente está indignada. ¿Qué daño hacían los crucifijos? ¿A quién molestan? ¡Porqué se va a quitar el crucifijo? La Junta de Castilla y león, en una reacción sumamente ventajista ha decidido recurrir la sentencia. No pensaba recurrir pero como ha visto la reacción airada de mucha gente pues va a recurrir. ¿Qué daño hace un crucifijo o cualquier símbolo religioso en unlugar público? Pues simplemente, se salta la Constitución que habla de España como estado aconfesional. Lo de aconfesional no es una palabra vacía de contenido. Quiere decir que España no tiene ninguna religión de carácter estatal y esto se traduce en que el Estado ha de ser neutral respecto de todas las religiones.Y es curioso ver la reacción airada de la Iglesia Católica. ¿Cómo pueden hacer esto? Pues yo os lo explico. Porque la Constitución, en España, la tienen que cumplir hasta los representantes de Dios, sí, también los predicadores de la humildad que dicen ser los representantes de Dios. La Constitución es para todos y ya es hora de que os enteréis. España es aconfesional pero el Estado os trata muy bien, os da dinero, firma concordatos inconstitucionales con la Santa Sede. Y, ¿Qué hacen los caritativos representantes de la misericordia divina? Pues quejarse amargamente, decir que hay una persecución a todo lo católico; que todo lo católico se margina, que quieren quemar los libros que escriben los de la COPe, etc. Se quejan amargamente de que el Estado, ese mismo Estado que financia a la Iglesia y paga a los profesores de religión aunque sean elegidos por el obispado, los maltrata. Cuando sí se trataba bien a la religión era antes, hace 35 años, ¿verdad que sí? El nacional-catolicismo, qué gran teoría libertaria. Eso sí que eratratar con respeto e igualdad a todas las religiones. Y lo de quemar libros, deberías recordarlo porque os tocó muy de cerca. Cuando pedís que no se quemne libros tenéis razón pero recordad, ¿en nombre de quién se quemaron libros y más que libros en España en tiempo de sus Católicas Majestades? Pues en nombre de Dios, naturalmente. Los representantes de Dios ejercían ya la justicia divina en la Tierra. ¡Qué edificante. Y vosotros qué vais a predicar por la igualdad y la libertad si por vosotros todavía estaríamos en el Estado absoluto de Fernando VII. Así que no, señores representantes de lo divino, hay que acostumbrarse a que la Constitución es para todos, no está exento ni Dios.

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