divendres, 15 de febrer de 2008

Recuerdos de Pontevedra


Hasta hace un rato, no tenia muy claro lo que quería publicar hoy en mi blog, quería hacer divagaciones varias en la que ahora no entraré y contaros que ayer vi un programa en IB3 sobre Nadal Batle (no aspiro a que los no-mallorquines le conozcáis, y hoy no voy a hacer nada para dároslo a conocer) y un programa sobre la vida y milagros de Jesús Gil (a ese si le conoceréis), el mayor y mas sinvergüenza personaje ladrón, corrupto, reaccionario y mafioso, pero excéntrico y entretenido, de la escena política/deportiva/rosa de los noventa en este algo llamado España. Pero como todos le conocéis no hace falta tampoco profundizar mucho en su persona. Si no hubiera puesto la que he puesto, os hubiera obsequiado con una foto del mencionado personaje en el programa aquel que grababa en un jacuzzi acompañado de atractivas chicas en bikini, programa que refleja las auténticas esencias de Gil, recordando sin duda a Torrente.
La imagen que podéis observar no muestra ninguna casa del terror de estilo El Orfanato ni tampoco una mansión inspirada en la América colonial. La he robado, así de claro, del fotolog de Nuria y como bien sabréis los que, viéndola, habéis vivido allí las mismas experiencias veraniegas que yo, se trata de la fachada principal del CRE Santiago Apóstol de Pontevedra.
He de confesar que, cuando la he visto, me ha embargado un sentimiento de nostalgia recordando a todos y todas los que ya sea tres, dos o un campamento “de inglés” habéis coincidido conmigo allí.
Me será difícil que, escribiendo esto, no plagie en cierta manera a la fuente a la que me remito pues lo que me ha sugerido es muy similar. En otras ocasiones y en otros lugares ya dejé clara constancia del afecto que siento por Galicia y por su gente, cuyo acento compite en gracia, en su diferencia, con el de los andaluces.
Me sería difícil expresar, a estas horas, la gran cantidad de recuerdos que me trae todo aquello. Julia lo expresaría así: "Después de tres años viviendo cada verano esa fantástica experiencia, todavía, cuando intento escribir algo sobre el campamento de Galicia no me salen las palabras. Cada foto, cada canción o cada frase característica de cualquiera de ellos hace que me vengan a la mente miles de momentos divertidos y cada una de las personas con las que viví cada uno de ellos". Eso, en resumen, seria nada menos que perfecto pero intentaré explicarme un pelín más, a riesgo de caer en los excesos cursis, y con la dificultad que en manejar tal cantidad de recuerdos y emociones radica.
No me atreveré a mencionar a todos y cada uno de los que estuvisteis en los distintos campamentos porque me sentaría muy mal dejarme a alguno, cosa no muy difícil teniendo en cuenta la limitada capacidad de mi disco duro.
El primer campa, qué diré de el. Lluis, mi profesor itinerante, tardó unas cuantas semanas en convencerme para que me apuntara; tanto es así que lo hice ya cuando el plazo ya estaba cerrado, corría por ahí el año 2005. Tuve muchos nervios en el viaje que realicé con mi madre a Alicante pues Larry, ni la lengua inglesa en general, nunca han sido santo de mi devoción. Me daba miedo que, después del viaje, no me eligieran.
He de decir que yo siempre he sido el único “representante” de les Illes Balears, a las que siempre (los que estuvieron lo sabrán) me ha enorgullecido representar y enaltecer. A lo mejor me hubiera sentido, al menos en los primeros momentos, más acompañando con alguien que hablara de la misma forma que yo (vale, catalanes y valencianos no cuentan) y a quien ya conociera de antemano.
En ese casting, conocí a los primeros compañeros del campamento. Curiosamente, conocí también a un chaval de Murcia al que no eligieron para las mismas fechas que yo y del que he sabido poco más de el.
Llegó el verano y aumentaron mis nervios antes de partir desde Son Sant Joan. Ese fue mi primer vuelo que realicé solo.
Al llegar al aeropuerto me fue a recoger un taxista que me llevó hasta el CRE donde Alberto, el eterno monitor, salió a mi encuentro y me llevó a mi habitación, que iba a compartir con un chaval de Santiago cuyo nombre, lo siento, no recuerdo ahora mismo.
Después de eso, salí al jardín de los columpios donde estaban ya unos cuantos que habían llegado antes que yo. Sobre una manta en el césped se encontraba una chica rubia, que luego supe, como para no saberlo, que se llamaba Rocío, acompañada por, creo yo, dos granadinos, Moi y Joshua. Era una tarde gris. En el columpio estaban una tal Ana, un tal Luis y una Laura Mejias. Yo, sin conocer a nadie me senté por allí mientras los monitores Paula, Belén y mmm diría yo que Cedric (de quien no he vuelto a oír nada más) hacían malabares.
Recuerdo que en aquellos momentos me sentí un poco solo pues, conocido es por todos, al principio me cuesta conectar con la gente. Además, aquella tierra se me mostraba más hostil a medida que aumentaba el frescor (frio) de la tarde gallega.
Puedo recordar también que por allí pululaba un chico de cabellos negros que huía, al menos durante los primeros días, de las conversaciones.
Comprenderéis que ante este panorama, durante los largos recreos de los primeros días, me fue de especial utilidad el móvil nuevo que, días antes, me habían comprado en la tienda de Movistar de Felanitx. Verdad es que durante estos primeros días se hallaba en ese mismo centro un profesor mallorquín llamado Jaume al que me encontré en diversas ocasiones.
Después de esto la cosa fue mejorando teniendo como fondo las entretenidas actividades que los monitores nos prepararon. Ahora me viene a la cabeza uno bastante típico, un baile sobre papel de periódico con un limón (que por cierto guardé bastante tiempo), o aquel también típico y tópico del minué… También los juegos de agua, la noche del terror, aquello del barro a ciegas, el tandem (y sino que lo diga Ramón), el goalball y tantas otras cosas.
Pero cómo se podría concebir un campamento de Pontevedra sin piedra (conseguí, en tres años no hacer la piedra), semáforo o coreo (como decía el francés). Especialmente el primer año, me recuerdo a mi mismo como un muy frecuente usuario de la correspondencia (con escritos larguiiiiisimos), arma de cobardes, quizá; aunque no necesariamente utilizara el buzón de la sala de corcho, bastaba, ciertamente, con una entrega en mano (más rápida, sin duda).
Aquel primer año fui a clase con Rebecca. Me senté durante un corto periodo junto a una asturiana llamada Miriam pero, por causas que no vienen a cuento, una riojana, Bea, ocupó su lugar. Aquellas clases fueron bastante entretenidas con múltiples juegos.
Me acuerdo también de los miembros del llamado Sexteto, los madrileños Javi (ya mencionado) y Nerea, loca por las rastas de cierto monitor, Marta Picacho de Vigo, el mocoso y encantador Julián que, siendo el más joven, destilaba ingenio (grabando música encima del material audio de la once), y Cris de León, también, como tantos otros Lost in Combat. En este apartado de perdidos también situaría, de ese año, a los sevillanos Adrián y Carlos que llevaron el tomate a Pontevedra y tantos otros que, como he olvidado, no puedo nombrar. No tan perdidos están Nuria (por Sevilla), josué, Moi, Laias, Irene, Lauras, Bea y tantos otros contactos del Messenger.
Pasado el tiempo (tampoco tanto, pero parecen siglos…) tengo la sensación de que ese año éramos demasiados para poder conocernos a todos. Aún así los campamentos eran mejores antes de que la organización aplicara recortes presupuestarios que implicarán campamentos más cortos y con menos excursiones.
Pero que sería de un campa sin su canción (en el último no hubo, vale). Me acuerdo de que una tarde, como tantas otras, nos dividimos en grupos y nosotros fuimos los encargados de adaptar una canción de los Mojinos, aplicándole una letra propia que decía algo así como “Somos los niños del colegio de la once, nos gusta acostarnos después de las doce (…) compramos golosinas, compramos muchas cosas porque no nos gusta la comida que nos ponen las señoras (…)”. La del año siguiente, que me pasó Ro y gustó a mi hermana, cosa que permitió que ella me la volviera a pasar cada vez que perdía/me robaban o ahogaba (en la playa de Samil en Vigo) un móvil; cosa que implica que aún la tengo, era con la omnipresente música de Rebelde y decía algo así como “Yo soy rebelde, como patatas everyday…”. Yo, en mi ansia de aprender gallego, la adapte chapurreando esa lengua de la mano de Ramón, con quien ese año anduve más. Así como también lo hice con Dani (las señoras del pueblo), Patri, Laura de Córdoba, Paula entre muchos otros.
De ese año también recuerdo las canciones de Fran Calo que, aunque aún tengo en Mi Música y tenía en mi MP3, son mucho mejores al natural.
De ese año también recuerdo los terribles incendios que azotaron Galicia, de las colchonetas de la sala de corcho, de las clases de Martin…
El tercer año empezó para mí con una visita donde comprobé la hospitalidad gallega a casa de Ramón que, junto a tantos otros colegas, ya no podía asistir ese año por la edad. Pero se van unos (como yo este año) y vienen otros con los que también te llevas bien como Antonio, Guille, Noe y Lorena (a quienes conocí mejor que en ocasiones anteriores) a Diego o Miguel entre otros.
De este último campa destacaría sin duda las tertulias nocturnas de la habitación triple (que tiene distintos nombres, secreto de sumario) con Javi y Gabi. Hubo cosas que, a mi entender, no estuvieron tan bien aunque Fonsi lo hiciera con buena intención. Siento haber ofendido, si lo he hecho.
Una cosa que nunca ha cambiado para mi son las despedidas. A mi me lo van a decir que me las chupaba todas (uy que mal suena eso…) a la espera de que llegara la hora del dichoso vuelo de Air Europa Vigo-Palma del sábado por la mañana. No puedo olvidar las dramáticas escenas que se montan en esas horas tristes. Hace ya unos meses reflexioné sobre el tema a bordo del A3 que me llevaba a la UAB, irte a esos campamentos es como tener una mascota, te lo pasas muy bien con el pero sabes que algún día acabara. Sin duda vale la pena y, afortunadamente, nosotros (pulgas, nada más) nos podemos volver a encontrar.
Hablaría más de todo en general y de los monitores en particular (Adriana, Cedric, Jessy, Fonsi, Calo y tantos otros), pero tengo sueño.
Por otra parte, el Luís granadino dijo en una ocasión que iba a escribir una novela sobre los campamentos, así que procederé a pararme para que esto no lo parezca.
Viendo lo que he escrito me resulta parcial (centrado en el primero, pero que queréis, habiendo empezado fuerte…) y poco representativo por lo que algún día, embriagado por la vena melancólica y romántica que algo o alguien me inspire, volveré sobre el tema, ampliándolo. Hoy lo he escrito a modo de resumen, pensando que mañana he de levantarme a las 10 porque… bueno, eso será otra histèria.
También pido perdón por si, en mi intención de publicar esto hoy a toda costa, caigo en incoherencias, repeticiones o fallos gramaticales o léxicos. No, queridos lectores, me lo tengáis en cuenta.
Cuando proceda a publicar todo esto, si lo hago (si lo leéis será que lo he hecho) lo haré sin pensar mucho, a no ser que me lo vuelva a leer y cambie de opinión.
Por cierto, Julia, generosa anfitriona y propietaria de un nombre precioso, me ha inspirado, junto al flog de Nuria, a escribir todo eso.
P.S.: Perdón por tamaño tostón.

9 comentaris:

Anònim ha dit...

M'ha agradat molt, esper la segona part. Besos.

Anònim ha dit...

Hola! ^^
Bueno, pues yo soy esa tal Bea riojana que sale por ahí mencionada jajajaja. Y bueno, decir que está muy bien resumido todo, excepto decir que la canción del campamento era sacamos foskitos, sacamos muchas cosas. Pero en fin, que eso no es algo realmente importante, pues el sentido es el mismo.
Pues eso, que me ha gustado mucho, y que yo también espero una segunda parte! :) jejeje
Un saludo

Anònim ha dit...

Suscribo lo que dices, Joan, y me gustaría decir que para mi Pontevedra ha sido el lugar donde he conocido a algunas de las personas más importantes para mi, entre las que tu, amigo mio, te encuentras (por supuesto) y que gracias a ti en particular y a todos en general, he cambiado (creo que para bien).
A ver que tal nos queda este verano sin campamento ;)

Por cierto mis cabellos no son negros :P

Anònim ha dit...

Saludos desde el oscuro rinconcito de la desesperación...
Gratos me han sido los momentos en los que he leído tu escrito,me has echo acordarme de muchísimas cosas,de tantos recuerdos...
Recuerdos que yo creía difusos y perdidos entre la espesa niebla de una mente que trata de ocultarse entre las sombras para no ser juzgada,cual hialino espectro errante...
Gracias por sacar a flote al menos por un momento todos esos maravillosos momentos,cuando aún nos quedaba tanto por aprender,cuando éramos tan inocentes...
Cuanto hemos cambiado...

No mucho más que decir...


[ Bloody Kisses and Macabre Lust... ]

Anònim ha dit...

ei gemelo!!
sa veritat es que no mo he lletgit tot!!pero molt guai per variar...
quant ho acabi d lletgir ja te dire q tal!!
enga molts de besitos!!!

Anònim ha dit...

M'ha agradat molt llegir aquest escrit en el que relates molt be lo que ha significat per tu s'anada als campaments de Pontevedra,i pels comentaris que t'han enviat se veu que hi vares fer bons amics.Això que, com tu mateix dius, no tenies cap gana d'anar-hi. Que te sirvi d'experiència, no sempre es començaments son fàcils.
A veure si anit anam a sopar.

Anònim ha dit...

Hola!
Q decir despues de leer esto....no se...se quedan cortas las palabras...
Cada uno de esos campamentos ha estado lleno de gente maravillosa, de alegria y sobre todo, de personas que, sin conocerse al principio, lloraban el ultimo día por la despedida, y por la tristeza de separarse despues de esos magnificos dias...
Ademas de eso, estos campamentos hacen que hasta personas que no coincidieron en ellos se conozcan y que, con solo 4 dias, esa despedida se sienta como cuando llevas tres semanas...
Demasiadas emociones vividas gracias a ellos, buenos amigos, inmejorables recuerdos....Para mi, cada campamento tiene algo magico que hace que, por mucho que pase el tiempo, la ilusion del primer dia, y la amistad de aquellas semanas, se siga conservando como si fuera el primer momento..
Gracias por escribirlo...
besos!

Anònim ha dit...

Wenas Joan!
La verdad k el campa solo puede ser recordado por haber conocido personas d las k no m voy a olvidar en la vida, y no voy a poner nombres por el hecho de poderme olvidar de alguien, pero ellas ya saben qienes son. M vienen a la cabeza montones d anecdotas: todas las actividades d los monitores, cuando m meti en el armario con Cris la d León, todas las conversaciones con Dani, contigo, con Javi (el lobo hambriento/solitario) con Patri, el año anterior con Anita....
Pff tantas cosas, 4 campamentos inolvidables!
Dije k no iba a poner nombres mierdaaaa... ajaja.
Weno gnt d los 4 campas, no m voy a olvidar d vosotros, y tp d los monitores. . Mención especial para Noemí k la echo mucho d menos, y ahora k stoy en Santiago, no está ella.
Bueno Joan, esto se qeda aqi.
Ramon.
Grande el campamento!

Anònim ha dit...

de vegades ens assusta el que no coneixem.....però això no significa que hagi d´esser dolent provar coses....ja veus qué te va anar de bé anar al campament....i lo bé que t´està anant viure fora de casa....encara que s´anyori el passat...hem d´anar fent coses de cara al futur...
petonets!!!!